Humo negro por el escape: causas y soluciones
El humo negro del escape es señal de una combustión incompleta: el motor está quemando más combustible del que puede aprovechar. En motores de gasolina es raro; en diésel es más frecuente pero nunca debe ignorarse, ya que daña el catalizador y el filtro de partículas.
Causas más comunes
- Filtro de aire obstruido: reduce la cantidad de oxígeno y enriquece la mezcla en exceso
- Inyectores sucios o defectuosos: inyectan más combustible del necesario o lo pulverizan mal
- Sensor de masa de aire (MAF) averiado: mide incorrectamente el caudal de aire y la ECU compensa con más combustible
- EGR obstruida o bloqueada abierta: recircula gases en exceso alterando la combustión
- Turbo con fugas de aceite: el aceite entra al colector de admisión y arde produciendo humo negro-azulado
Cómo diagnosticarlo tú mismo
- Revisa el filtro de aire: si está muy sucio, cámbialo y observa si mejora
- Nota si el humo aparece siempre o solo al acelerar fuerte
- Comprueba si hay luces de avería en el cuadro: MAF o EGR averiados suelen activarlas
- Lee los códigos OBD2 con un lector básico (desde 20€): te dirá exactamente qué sensor falla
- Observa si el humo tiene un tinte azulado (aceite) o es negro puro (combustible)
¿Cuándo ir al taller?
- El humo negro es constante, no solo al arrancar en frío
- Se activa la luz de avería del motor
- El consumo de combustible ha aumentado notablemente
- Notas pérdida de potencia acompañando al humo